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¿Cisne Negro? No, Rinoceronte Gris

El concepto de “rinoceronte gris” creado por Michele Wucker comenzó a gestarse en Latinoamérica, luego de la crisis de deuda en la Argentina, en el año 2001. Unos nueve meses antes del colapso, hubo una propuesta que estaba dando vueltas por Wall Street sobre una reestructuración, de un 30 por ciento de reducción de la deuda. Lo que, por supuesto, no ocurrió, porque Argentina quería seguir siendo el favorito en los mercados emergentes y no podía aceptarlo. Los bancos también querían hacer una reestructuración donde obtendrían ganancias extraordinarias, así es que tenían un gran incentivo financiero. Y todos sabemos lo que pasó, en vez de perder el 30 por ciento, los inversionistas perdieron el 70 por ciento de su dinero en Argentina. Si avanzamos diez años, a la crisis y deuda en Grecia, algunas de las dinámicas eran muy similares: las deudas estaban subiendo, la economía bajando y el mapa nuevamente es bien claro.

Podríamos decir que el concepto de “rinoceronte gris” es opuesto al de “cisne negro” acuñado por Nassim Nicholas Taleb en su libro “El Cisne Negro”.

Taleb nos dice que para que un suceso sea catalogado como un Cisne Negro debe tener los siguientes tres atributos:

  1. Debe ser un caso atípico o fuera de toda expectativa normal, nada en el pasado nos puede convencer de su posibilidad de ocurrencia.
  2. Su impacto es extremo tanto en lo material como en lo humano
  3. A pesar de su atipicidad, el ser humano es capaz de “inventar explicaciones para su ocurrencia después del hecho, haciéndola explicable y predecible” Aquí entran los “expertos” a explicar con un inesperado e inusual lujo de detalles, pero de manera retrospectiva lo que ocurrió, lo que solemos mencionar como opinar con el diario del lunes.

Pero, ¿qué sucede cuando el suceso no es atípico? Estamos en presencia entonces de un Rinoceronte Gris. La pandemia provocada por el corononavirus es sin dudas un riesgo negligentemente enfrentado por la sociedad. Es un rinoceronte grande y gris. Es mucho más grande de lo que la mayoría de las personas imaginaron, y la pandemia es algo que hemos visto muchas veces antes. No ha pasado tanto tiempo de la mal llamada fiebre española de 1918 que se llevó a 25 millones de personas cuando el mundo tenía muchísima menos población. Así que esto no es algo que no hayamos visto antes, no es algo que no podamos imaginar porque lo único que tenemos que hacer es ponerlo en cualquier buscador. Y hubo muchísimas advertencias. De hecho, este año, el Foro Económico Mundial escribió el informe sobre “Riesgos Mundiales”, y las pandemias están en el top 10 de la lista. Los epidemiólogos, durante mucho tiempo, han estado investigando sobre este peligro, dado el cambio climático, globalización, viajes aéreos y la resistencia a los antibióticos. Todo esto ayuda a que las amenazas de las pandemias empeoren. Así que todos sabíamos eso.

Imaginen si una parte, no muy grande del presupuesto que los países destinan a equipar ejércitos y desarrollar nuevas armas, se invirtiera en investigaciones y equipamientos médicos. Que tal si en vez de construir tantos nuevos submarinos, portaaviones y otras embarcaciones militares, fabricásemos por ejemplo buques hospitales, muchos. Parece que las guerras siempre tienen alta probabilidad de ocurrencia, pero no así las pandemias.

“¿Qué pasaría si tuvieran un problema altamente obvio frente a ustedes, uno del que todo el mundo esté hablando, uno que los afecte directamente? ¿Harían todo lo que esté a su alcance para arreglar las cosas antes de que sucedan? No estén tan seguros… Somos mucho más propensos de lo que nos gustaría admitir, a pasar por alto lo que está frente a nuestros ojos. De hecho, a veces somos más propensos a alejarnos de los problemas precisamente porque para nosotros representan una amenaza en los negocios, la vida y el mundo.” Cita textual de una conferencia de Michele Wucker creadora de la metáfora del Rinoceronte Gris

Entonces, ¿es solo una cuestión de qué nombre le damos a un suceso? La respuesta es no. La diferencia entre categorizar esto como un cisne negro versus un rinoceronte gris es sobre la responsabilidad en el liderazgo, porque si es algo que es muy poco probable que suceda, entonces nadie es demasiado responsable de eso. Pero si es un rinoceronte grande y gris, entonces es la responsabilidad de los líderes.

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